Sobreexplotación de acuíferos amenaza la disponibilidad de agua para riego agrícola
Más de la mitad de las unidades de riego en México operan en zonas con acuíferos sobreexplotados, planteando un desafío crítico para la seguridad hídrica nacional.

El sector agrícola en México enfrenta una crisis de sostenibilidad hídrica, ya que el 52.4% de las Unidades de Riego del país se encuentran ubicadas sobre acuíferos con niveles críticos de sobreexplotación. Esta situación se agrava al considerar que, mientras el abasto de agua potable para la población nacional consume cerca de 13,500 millones de metros cúbicos anuales bajo concesión, la demanda para el campo continúa ejerciendo una presión técnica superior a la capacidad de recarga de los mantos freáticos.
La SEMARNAT, a través de la Comisión Nacional del Agua, ha documentado que la extracción desmedida en zonas de alta vocación agrícola está provocando el abatimiento de los niveles de agua subterránea. Esta tendencia no solo afecta la disponibilidad inmediata para los cultivos, sino que incrementa los costos de bombeo y, en diversas regiones del norte y centro del país, favorece la intrusión salina que deteriora la calidad del suelo a largo plazo.
Especialistas en recursos hídricos señalan que la dependencia de las aguas subterráneas ha crecido de forma desproporcionada ante la irregularidad de las lluvias estacionales. El modelo actual de gestión, basado en la explotación intensiva, requiere una reevaluación urgente para transitar hacia técnicas de riego tecnificado que permitan optimizar el volumen utilizado sin comprometer la viabilidad de las cosechas futuras.
Ante este panorama, el gobierno federal ha planteado la necesidad de implementar programas de tecnificación de riego a nivel nacional para reducir el desperdicio en la conducción y aplicación del agua. La propuesta busca que, mediante la inversión en infraestructura moderna, sea posible disminuir la presión sobre los acuíferos sobreexplotados sin sacrificar la productividad del sector primario que abastece al mercado nacional.
La preservación de los acuíferos es considerada por las autoridades como un tema de seguridad nacional, dada su importancia para la soberanía alimentaria. La planeación de las próximas temporadas agrícolas dependerá de la capacidad de las instituciones para regular las extracciones y fomentar un uso más eficiente del recurso en los distritos de riego más vulnerables.


