Funcionaria brasileña destaca la lucha antirracista como tarea colectiva global
La intersección entre raza y género persiste como un obstáculo estructural para el acceso a oportunidades, advirtió una destacada funcionaria brasileña.

Durante un encuentro internacional realizado este domingo, una alta funcionaria del gobierno de Brasil subrayó que la lucha contra el racismo no debe limitarse a sectores específicos, sino que es una responsabilidad compartida por toda la sociedad. En su intervención, enfatizó que la intersección entre la identidad racial y el género constituye una de las barreras más profundas que enfrentan las mujeres al intentar acceder a espacios de toma de decisiones y oportunidades económicas.
La representante brasileña señaló que, si bien se han logrado avances legislativos en diversas naciones, la brecha de desigualdad persiste en la práctica cotidiana debido a sesgos estructurales arraigados. Según la funcionaria, la falta de una perspectiva transversal en las políticas públicas impide que los apoyos sociales lleguen de manera equitativa a quienes enfrentan múltiples formas de discriminación, perpetuando ciclos de marginación en el mercado laboral y educativo.
Desde su perspectiva, el combate a estas disparidades requiere de un esfuerzo conjunto entre los organismos internacionales y los gobiernos locales. Argumentó que es necesario fortalecer los mecanismos de protección social y revisar las normativas vigentes para garantizar que los programas de desarrollo incorporen una visión de género y diversidad étnica desde su diseño inicial.
La funcionaria instó a los diversos actores sociales a redoblar esfuerzos para desmantelar las estructuras que limitan el desarrollo de las mujeres afrodescendientes y de grupos minoritarios. Propuso que las instituciones gubernamentales adopten protocolos más estrictos de monitoreo y evaluación para asegurar que la igualdad de oportunidades deje de ser un objetivo aspiracional y se convierta en una realidad tangible en el corto plazo.
Finalmente, el mensaje enviado por la delegación brasileña resonó en foros sobre derechos humanos y equidad. Se destacó la importancia de que México y otros países de la región trabajen de la mano para implementar estrategias que combatan el racismo sistémico, promoviendo entornos institucionales más inclusivos donde la trayectoria de las personas no esté determinada por su origen étnico ni por su género.


